Pocas cosas llenan tanto el espacio como una obra de arte. En los proyectos de interiorismo en los que se emplean, contagian toda la estancia de su estilo, siendo el objeto destacado de cualquier composición.

Es habitual que sean protagonistas en la decoración de despachos, zonas de recepción o salas de espera. Captan la atención de los clientes y suman a la firma o marca el valor de la pieza.

En viviendas el uso de obras de arte o antigüedades, dotan a la estancia de un carácter propio. Suelen colocarse donde el visitante pueda apreciarlas además de la familia.

Integrar el arte en la decoración

La decoración ha de “enmarcar” correctamente estas obras dándole el protagonismo que merecen.

Más allá de las evidentes consideraciones como la iluminación o el soporte de la pieza, hay que tener en cuenta la ubicación estratégica de una obra artística respecto a la composición de la estancia.

Cuestiones como la deambulación de las personas para un correcto disfrute no deben pasarse nunca por alto.

Tampoco podemos olvidarnos de los colores y texturas alrededor de la obra de arte o antigüedad, que la harán destacar armonizando con la decoración de estancia o perderse.

Búsqueda de antigüedades y piezas artísticas

Tanto obras de arte como antigüedades son utilizadas frecuentemente en los proyectos que lleva a cabo Lamadrid Interiorismo.

En Sevilla tenemos la suerte de contar con un gran número de galerías de arte como Birimbao entre otras, empresas culturales como Monto Cultura o la Fundación Cajasol y anticuarios, así como de artistas y artesanos que se suman a la gran oferta nacional e internacional del mercado.

Pero la búsqueda en el mercado artístico puede resultar abrumadora para una persona fuera del circuito del arte o las antigüedades.

Por eso en Lamadrid Interiorismo tenemos un servicio de búsqueda de antigüedades y piezas artísticas con profesionales que nos permiten dar respuesta a las peticiones de nuestros clientes. Desde recuperación de mobiliario antiguo o piezas decorativas y su restauración hasta la búsqueda de obras de arte de un estilo, época o artista concreto.

Está claro que querremos disfrutar de ese escritorio clásico durante muchos años, de la serigrafía del artista inglés tan exquisito que ilumina nuestra sala de estar, o del óleo del XVII del despacho. Pero a veces nuestros clientes plantean dudas sobre cómo mantener este patrimonio.

Estos consejos de conservación de nuestros expertos te ayudarán a ello.

Cómo conservar antigüedades y obras de arte

“Más vale prevenir que curar” esta conocida máxima resume de forma coloquial lo que son la nociones básicas de conservación preventiva que hay que tener en cuenta si queremos conservar correctamente piezas artísticas o antigüedades y disfrutarlas muchos años.

Claro está que no es lo mismo un escritorio del XIX que una escultura de bronce o una serigrafía, pero hay algunos conceptos básicos de sencillo cumplimiento que nos ayudarán a no lamentar males mayores.

La ubicación

Las fuentes de calor o luz directa pueden acelerar el deterioro de algunos materiales. No es recomendable colocar sobre una chimenea, bajo un aire acondicionado o con luz del sol directa ningún tipo de obra pictórica o policromada.

La cerámica sin embargo soporta perfectamente todo lo anterior. En este proyecto de Lamadrid Interiorismo utilizamos piezas antiguas de cerámica artesanal típica de Andalucía junto a la chimenea.

Si es una escultura y queremos poder verla por todos sus ángulos tengamos en cuenta la deambulación de las personas antes de decidir la mejor ubicación en una estancia o jardín, deben poder verla pero sin que moleste en el paso.

Tengamos también en cuenta antes de ubicar una pieza a la intemperie si la soportará. No deben estar en patios o terrazas obras pictóricas o de materiales a los que les afecte el agua o el sol.

Cuidado con los cambios bruscos de humedad y temperatura (Por ejemplo, la humedad de una gotera, puede desafinar un piano aunque esté en otra estancia).

La limpieza

El exceso de celo en la limpieza de una obra de arte o antigüedad es uno de los daños más extendidos. La suciedad del día a día es menos dañina que un exceso de limpieza, ya que es muy común provocar daños sin saberlo por roce, frotar o usar productos de limpieza inadecuados.

Dicho esto, mantenerlas es tan sencillo cómo eliminar el polvo de la superficie de las obras, sin frotar. Lo más recomendable es usar una vez en semana un plumero suave, casi sin tocar, como si limpiáramos el aire de su alrededor, nada más.

Nuestro patrimonio querremos conservarlo muchos años y así será, solo hay que tener en cuenta unas mínimas normas de conservación preventiva, y nos ahorraremos tener que llamar al “médico” (el restaurador/a).

Pero ante la duda: no tocar y consultar con un profesinal.

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